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Tanuki de sabina


Un día de clase, comentamos con los alumnos las posibilidades de hacer un bonsái y de que materiales partir para obtener un resultado de mayor o menor calidad, y en el apartado de otros procedimientos, se explicó la opción de crear un bonsái a partir de un tronco acoplando una parte viva de forma que de la sensación de una sola pieza. Esto despertó interés en algunos alumnos que directamente, y no creyendo que nosotros entrásemos al trapo, nos retaron a demostrarlo, con cierto tono entre incredulidad y burla. Así quedamos casi en secreto en preparar el material para realizar la demostración sin ser muy conscientes de lo que se nos venía encima, pues una clase de dos horas no da para mucho.



Para esta tarea, se preparó un tronco de sabina fenicia encontrado en una de las excursiones que hacemos asiduamente por la montaña, donde hacemos fotos de árboles, de maderas secas, de formas en la naturaleza y por que no, si el lugar y la época lo permiten, y solo en el caso de una pieza excepcional y disponer del permiso pertinente para su extracción, recuperamos algún yamadori. Así mismo, disponíamos de un plantón de un metro de altura y un centímetro y medio de diámetro en su base cedido por un gran amigo nuestro y actual presidente de la Asociación Bonsái de Benicarló, donde dábamos las clases. Por último, un contenedor plástico grande que pueda albergarlo todo.



plantón de sabina con futura unión pelada


tronco muerto inicial


Boceto del futuro tanuki

Con todo ello, el sábado, día de clase, nos presentamos en el aula y observamos como los alumnos se arremolinaban rápidamente para mirar los materiales, empezando a sacar conclusiones, unas acertadas y otras no tanto. Cuando explicamos lo que pensábamos hacer, todos se pusieron manos a la obra para colaborar, unos limpiando el tronco, otros preparando sustrato, y otros haciendo de suministradores de las herramientas y materiales que necesitábamos, y que gracias a la asociación estaban a nuestro alcance.



después de limpiar y preparar el canal


presentación del plantón en su unión con el tronco muerto


primera fijación


fijación de la parte superior.

Después de esbozar el diseño en la pizarra, nos pusimos rápidamente manos a la obra, preparando el tronco muerto y el canal que albergará el tronco vivo de sabina, dando la sensación de una vena viva en la majestuosa madera de sabina. Para ello se pela todo el lateral del tronco vivo donde irá unido a la madera muerta, consiguiendo así que el callo que se forme disimule la unión, se agarre a la madera muerta y se establezca, al cicatrizar la herida en la posición deseada, consiguiendo además que la vena viva engorde al reducir el canal de sabia.


Una vez conseguido todo ello, se procede a unir las dos partes de lo que será un todo, prestando atención en posicionar correctamente la parte viva para conseguir el efecto deseado. Para ello se usan diferentes técnicas y materiales, desde la fuerza de las propias manos al uso de sargentos de carpintería y desde tornillos a bridas plásticas, fijando poco a poco, desde la base al ápice. En esta primera fase, dada la curvatura del tronco, esto no resultó posible, dejando la unión hasta el nacimiento de la segunda, doblando el resto en una forma aproximada con alambrado, ya que si realizábamos todo el trabajo en una sola fase, corríamos serio peligro de malograr el futuro del bonsái por estresar en exceso la parte viva.



Parte trasera


Lateral derecho


Frente del tanuki


Lateral izquierdo


Un año después del trabajo

El resultado fue el esperado, quedando un arbolito parecido al del esbozo inicial, y dejándolo dos años de recuperación en el invernadero hasta su próximo trabajo, que fue realizado con ocasión de unas jornadas organizadas por la Asociación.



dos años después, antes del segundo trabajo


Segunda parte del trabajo


En esta ocasión el trabajo consistía en fijar la parte superior a la madera muerta, dejando el tanuki finalizado en su creación. Para ello se peló la parte a unir con una cuchilla, y mediante el uso de sargentos y bridas plásticas, protegiendo la corteza viva con trozos de tubo de silicona, se fue uniendo, consiguiendo el estado actual, tras proceder a su segundo alambrado.




árbol antes del segundo trabajo


Comentaros, que este trabajo fue publicado por una revista de tirada nacional, siendo además invitados a exponerlo en un congreso internacional de reconocido prestigio.



Justo antes de iniciar el segundo trabajo


Detalle de la parte superior que pretendemos corregir izquierdo


Inicio de la fijación con sargentos


Detalle de la evolución de la fijación


A medida que evolucionamos, vamos pelando.


Poco a poco se van colocando bridas que sustituyen a los sargentos, cuidando siempre de proteger con tubo de silicona la corteza viva.


Ahora tocaba sesión de alambrado y posicionamiento de ramas…


Y por fin el aspecto final del segundo trabajo.






Ahora tocaba otra vez dosis de paciencia, cultivo y podas.
Después de un año, y viendo que la recuperación del bonsái es total, se procede a su primer trasplante, eligiendo para ello un tiesto de cultivo de mica, pues aún necesitará otros dos o tres años de trabajo de pinzado, alambrado y poda para poder ser expuesta.



Aspecto antes de proceder al trasplante.


Estado de las raíces.


Tiesto de mica con drenaje y alambres de fijación


Posicionamiento y trabajos de plantado


Este es el aspecto del tanuki en primavera de 2006. Aun falta trabajo, pero en breve será un bonito bonsái que demuestra que solo con iniciativa, conocimientos y las técnicas adecuadas, sin necesidad de gastar mucho se pueden hacer cosas interesantes.


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